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La falta de seguridad, tema que ha cogido
tanto importancia en los últimos
meses, aunque ya se estaba padeciendo
desde los últimos años,
es la noticia que está ocupando
las primeras planas de revistas y periódicos,
pero ¿cómo realmente ha
aumentado la delincuencia? ¿Qué
podemos hacer para evitarla?
Vemos que la inseguridad es como una
nube gris, que cubre toda América
Latina, considerada como la región
más violenta del mundo, con una
tasa de homicidios de 28 víctimas
por cada 100. 0000 habitantes, superando
incluso a las 22 de África, 15
de Europa del este y 1 en los países
más industrializados, sin mencionar
las probabilidades de un secuestro.
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Hay que aclarar que Ecuador no es el
principal protagonista de estos estudios;
muchas veces ni sale. Esto nos demuestra
que aparte del poco significado económico
y político que tenemos, probablemente
causado por la falta de competitividad,
en el Ecuador recientemente está
evolucionando o creciendo la ola de
delincuencia, porque ya comenzó.
pero esto no debe ser más que
una maleza que le ha llegado la ora
de ser cortada.
Para
poder contestar la otra pregunta, deberíamos
plantearnos ¿de dónde
nace la delincuencia? Citando de nuevo
a América latina, por las condiciones
similares de todos sus países,
vemos que con la ayuda de las comunicaciones,
las clases sociales más bajas
tienen expectativas de superar esta
gigantesca brecha que separa a los ricos
de los pobres. Por esta razón
y la disminución de oportunidades,
se crea un ambiente perfecto para la
delincuencia. Existen también
otros factores como las peleas familiares,
hogares con padres que se van en busca
de una vida mejor en otro país,
dejando a hijos jóvenes en su
mayoría, solos y expuestos. También
por la falta de educación buscan
una clase de protagonismo social, alineándose
con pandillas, dentro de las cuales
se creen capaces de hacer algún
cambio. estas pandillas nacen en las
“villas”, en Argentina;
en las “fabelas” en Brasil;
en las “ciudades perdidas”
en Méjico, o las “invasiones
en Guayaquil. Lugares en los que ni
se respira ni se siente el tan feliz
espíritu latino.
Si
nos ponemos a ver qué se puede
hacer, encontraremos una gran variedad
de soluciones, a largo y corto plazo.
A corto plazo podemos señalar
las reformas policiales que se están
tomando en nuestra ciudad. Los guardias
privados que en muchas ciudades latinoamericanas
superan hasta en tres veces el número
de policías.
A largo plazo tenemos el problema de
la educación, que también
afecta al resto de conflictos que tenemos
en el país, comenzando con la
competitividad y la falta de unión
familiar muy general en todo el país.
Entonces
¿seguiremos a la delincuencia?
¿Tendremos una crisis como las
africanas, marcadas por abusos y guerras?
Debemos tomar medidas drásticas
y comenzar con la educación para
así aumentar la competitividad;
captar capitales internacionales, abrir
mercados y reducir la existente y concreta
brecha entre ricos y pobres, y así
algún día, en vez de compararnos
con Ruanda, seremos comparados con Tailandia.
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