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Una de las más importantes preguntas
que uno se hace en la vida es “¿Cuál
será mi vocación en el
futuro?” A esta pregunta siempre
hay miles de respuestas, pero no es
siempre fácil elegir la mejor.
Para llevar a cabo dicha tarea, es necesario
tener una orientación buena,
en la que personas de criterio formado
den su opinión y enseñen
el mejor camino.
Estas personas casi siempre son los
padres y a veces los profesores o tutores,
ellos tienen el enorme deber de guiar
a la persona hacia el ideal que esta
quiera alcanzar. Para ello citaré
algunos ejemplos en los que expreso
como orientar nuestra vocación
de la mejor manera.
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La familia es pilar de la educación
de una persona y debe siempre encargarse
de guiar a dicha persona por el camino
correcto. Un padre debe de ser el modelo
a seguir del hijo. En mi caso, mi padre
me ha orientado por un camino que parece
que va a dar muchos frutos. El es abogado,
siendo yo su hijo mucha gente pensara
que también quiero serlo, pues
están en lo correcto. Pero yo
quiero ser abogado porque el me ha enseñado
a lo largo de mi vida lo talentoso que
seria yo en esta profesión, el
me ha enseñado la carrera, me
ha enseñado su trabajo y en cierto
punto me ha hecho admirarlo. En este
sentido, mi padre ha sido un gran orientador
de mi vida, pues ha influido de manera
directa en lo que yo voy a estudiar.
Algunos
dicen que el colegio es el segundo hogar
de una persona; pues yo creo que tienen
mucha razón. Uno pasa en el colegio
una gran cantidad de horas al día.
Los profesores deben de ser modelo a
seguir para los alumnos también,
y deben de orientar al alumno hacia
una vocación que le convenga.
Lamentablemente en el Ecuador, la educación
es paupérrima y gran parte de
los profesores no tienen la educación
necesaria para guiar bien a los niños.
Los profesores deben de tener los valores
éticos y morales para así
ser un complemento de la familia, ayudando
a formar a la persona para ser un hombre
o mujer de bien.
En
fin, los principales orientadores vocacionales
son nuestros padres y profesores, pues
con ellos pasamos la mayor parte de
nuestras vidas. Si escuchamos lo que
ellos nos dicen podremos tener un juicio
mucho mas formado para tomar decisiones.
Después de todo, las decisiones
son lo más importante en nuestras
vidas. Yo creo que uno debe dejar a
sus padres y a los profesores influir
un poco en nuestra formación
y dejar que nos aconsejen, pero siempre
recordar que la decisión la tomamos
nosotros, por interés propio.
Dejemos que nuestros orientadores nos
forjen el camino pero siempre seamos
nosotros los que caminamos por el.
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